La Melesca

PRÓDIGO EN METÁFORAS Y CADENCIAS

MARIO PADÍN

“No hay definiciones absolutas para la poesía. Creo, sin embargo, como Shakespeare, que el poeta es un espía de Dios”.

Mario Padín

Por CARLOS LEVY *

Un día de vaya a saber que año, que por extraña coquetería no confiesa (mientras los abigarrados guardianes de la poesía retórica discutían intrincadas técnicas literarias, cansado en larguísimas filas de endecasílabos, defendiéndola como podían a romance y sonetazo, cuando creían que la poesía se reducía al mero ejercicio de la palabra escrita), se filtraba recién nacido Mario Padín, más conocido como el “Maestro”.

Poeta de pocos poemas escritos y muchos literalmente condenados, cuando los sentencia a morir en la memoria frágil de la tarde, este hombre flaco, de manos movedizas, mirada profunda y agudo sentido del humor, suele confesar: “Escribo poco porque no siempre los ángeles de la poesía me regalan alguna imagen…”.

Es lamentablemente cierto la poca poesía registrada de Mario Padín, que, sin embargo, camina, habla y hasta toma café como un poeta, que invariablemente se le enfría, cuando, en virtud del pacto amoroso que tiene con las palabras, se desprende pródigo en metáforas y cadencias. Entonces hay que dejarlo hablar. En cualquier frase del genio de este poeta de las obras completas más cortas del mundo, los demonios de la indolencia (que por otra parte el admite) son derrotados por el talento, la sensibilidad y la ciudadana sapiencia de los que, a fuerza de valor, esquivan los embates con los que la “señora Vida” pone a prueba a aquellos como un estigma misterioso llevan en la piel, en la inteligencia y en el corazón el dolor del Hombre, porque han desterrado definitivamente del vocabulario la palabra “indiferencia”. De esta manera, cada tarde, irónico y brillante, pero medido y humilde, sin embargo, enferma de melancolía y desparrama sus versos, los regala o, simplemente, los deja caer, bellos y sutiles, en esa mesa premiada del café.

Padín en la plaza de Chacras de Coria (Foto: Alberto Cabanillas)

El General San Martín se paseaba por la Alameda

(Fragmento)

 

“En las tardes, paseábase

por la hermosa alameda”

Damián Hudson

 

 

Los caballos almorzaban en paz.

En qué pensaría, en Heráclito.

El tiempo es un río

o es solo un sistema alrededor de la tarde.

 

Hay algo en la vida que valga esta tarde.

Qué es la vida sino un poco de luz.

Qué es la muerte solo un poco

de polvo que se enfría debajo de las uñas.

 

Además la incertidumbre.

A quién esperará la muerte

allá arriba con un ramo de nieve,

o verá al otro lado

las flores azules del mar.

 

Y los que heredarán mi espada

qué sangre tocarán.

 

Y después que,

leer un papel sobre el océano,

y regresar,

y ser padre.

 

Mario L. Padín

 

Mario Padín con La Melesca  (Foto: Martina Sosa Baccarelli)

 

Caricatura de portada realizada por Ricardo Embrioni
Publicado en “El Mirador” – Diario Mendoza (1983)

 



* CARLOS LEVY: Poeta y escritor. Fue miembro del grupo literario Aleph y de la Sociedad de los Poetas Vivos de Buenos Aires. Ha sido Director de la Biblioteca Pública General San Martín y de Radio Nacional Mendoza. Por su labor fue nombrado Embajador Cultural de la Provincia de Mendoza.

NOTA DEL EDITOR

El poeta Mario Padín nace en Buenos Aires un 24 de marzo de 1925. Levy teoriza en su nota que por “extraña coquetería” obviaba su natalicio aunque la razón es que estaba profundamente avergonzado por los dolorosos acontecimientos ocurridos en el país precisamente ese día; razón por la que, a partir de 1976, a quien le pregunte, afirmaba que su nacimiento había sido un 23, un 25, o simplemente “a fines de marzo».

Desde muy joven se radicó en Mendoza, residiendo en la localidad de Chacras de Coria, en el departamento Luján de Cuyo. Formó parte del grupo de artistas que iniciaron el Movimiento del Nuevo Cancionero, junto con Armando Tejada Gómez, Horacio Tusoli, entre otros. Su poesía -sobria y contundente como la define Alberto Atienza- fue publicada en suplementos culturales del ex Diario Mendoza y Diario Los Andes. Por dichos periódicos se conocieron algunos de sus mejores trabajos como “Abuelo tipógrafo”, “Los árboles de mi ciudad” y un poema en forma de letanía acerca del asesinato de Carlos Washington Lencinas.

Destacado integrante de las mesas de escritores, plásticos, poetas y periodistas del desaparecido Café “Gargantúa”, en la esquina de calles Rivadavia y San Martín de la ciudad de Mendoza, Padín deslumbraba a su público ocasional con su fina ironía, sus ocurrencias y sus poemas recién amasados.

Muere en Chacras de Coria el 01 de diciembre del 2018. Tenía 93 años.

Siguiente Entrada

Anterior Entrada

© 2024 La Melesca