La Melesca

LA MÚSICA TRADICIONAL CUYANA

El reconocido escritor e historiador Juan Draghi Lucero, realiza un análisis sobre las raíces de la música regional cuyana aportando significativos conceptos sobre el ámbito social, su desarrollo y problemáticas .

 

Vihuela

Vihuela

Los primeros pobladores de Mendoza, a partir del dos de marzo de 1561, fecha de su fundación, introdujeron la vihuela, luego la guitarra, que sería la más representativa para la ejecución de tonadas y piezas bailables.

La música que en nuestro ámbito llega hasta hoy es de auténtica creación occidental. Los cantores españoles de la época colonial prefirieron los romances cantados al son de músicas, de alientos regionales de España. Fueron populares “Delgadina”, “El Conde Olinos”, y otros que vienen de la Edad Media. Son las madres de nuestra tonadas.

Poco a poco fueron introduciéndose novedades, acorde con el sentir del Folk (o sea el sector de cultura detenida de todo pueblo civilizado). Las tonadas recibieron aportes. El gran folklorólogo Carlos Vega, documenta estas innovaciones, lo que certifica que tradición es innovación, pero de ritmo lentísimo.

En la emancipación

La Revolución de Mayo no introduce innovaciones que reflejen el verdadero sentido de nuestra tierra, libre de cadenas. Es el año veinte el que, con el alzamiento de las masas de extramuros y campesinas nos van a dar la verdadera medida del ámbito argentino. Es el Folk el que, lanza en mano, va a cantar y vociferar su verdadera conformación espiritual. Pareciera que es destino de los pueblos que su verdadero “ser” tenga violenta iniciación. Higinio Otero, en su valioso libro “Música y Músicos de Mendoza”, cuya lectura recomiendo, dice con todo acierto: “lo que nosotros tomamos equivocadamente como música regional autóctona, proviene de los colonizadores españoles. Aquí tomó carta de ciudadanía y se independizó de su fuentes de origen: árabe-español, adquiriendo características propias. Estas danzas criollas no tienen con la música incaica ningún punto de contacto. Su etimología debemos buscarlas en las raíces europeas”.

Es verdad. Hay una distancia inmedible de diferentes sumas humanísticas entre la música pentatónica de Precolombia y la heptatónica de occidente, que es la nuestra.

Características del Folklore Cuyano

Es interesante documentar que las danzas argentinas, ninguna lleva el nombre de las danzas españolas. Esto certifica que nuestro Folk tomó rumbo de tempestuosa libertad para crear y modelar sus bailes nativos, acordes con nuestro suelo, clima y temperamento: a nuestro “ser”. En Mendoza y San Juan la notable falta de yodo dio lentitud y aplomo a los danzantes. En Chile, los bailes son más movidos y vocingleros.

Nuestra música tradicional, con ser de origen europeo, logró no solo liberarse, sino trazar su propio derrotero artístico. Y siguió rumbos regionales: no es igual la tonada cuyana a los cantares correntinos. Nuestra tonada es auténtica expresión de su hombre-tierra; más, conviene recordar que España y Chile mantienen sus tonadas con matices propios. Los indígenas mansos que convivieron con los españoles, o sea los Huarpes, madres de los mestizos de los siglos XVI, XVII y parte del XVIII, no dejaron en la música que conservamos, rastros perceptibles; su influencia perdura en la toponomástica. La gran cantidad de esclavos africanos que sufrieron cadenas en Mendoza, desde la primera época colonial hasta mediado del siglo XIX, tampoco pudieron dejar huellas musicales de significación. La Iglesia celó la pureza hispana. La influencia africana pervive solamente en nuestra curandería del tipo esotérico.

El Amor: fuente de inspiración
serenata balcon

Serenata cuyana

¿Qué es lo que en realidad anima a los cantores y músicas tradicionales?. ¡El Amor!. En el muestrario lírico y musical cuyano no aparece en geografía ni en la historia. Solamente sobresale un invariable norte: el rendir las mejores flores del jardín espiritual a la china, a la criollita, a la niña recatada. Y lo hace con toda la voz del alma y del coraje guitarrero. El Amor… lo demás que lo arreglen los otros.

Sin embargo, más de una vez aparece en nuestra lírica folklórica una suave y filosófica crítica de orden social. Véase esta muestra en un pie de cueca. Es, posiblemente, la crítica a un fachendoso caudillo político, que “alumbró” tanto como efímera fue su lumbre.

«A ese farol que alumbra

por todas partes

le ha de llegar un día

¡la luz que falte!»


Publicado en  Revista “Mendoza, la de mi canto” – Diciembre 1979.

Ilustración de Portada: "Plaza de Mendoza" - Litografía de Edmond B. de la Tovanne (1826)

Siguiente Entrada

Anterior Entrada

© 2024 La Melesca